Antecedentes
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Vivimos el final de esa era y nuestro destino se define por nuestra capacidad para concebir, dar a luz y nutrir relaciones armónicas entre los géneros, con la Naturaleza y con lo trascendente. El siglo XXI requiere para su viabilidad que seamos capaces de reestablecer el equilibrio entre lo masculino y lo femenino, primero a nivel personal, para desde ahí concretar acuerdos y prácticas sociales que sustenten armonía y desarrollo del potencial de los seis billones de seres humanos en la Tierra. |



To
dos los seres humanos tenemos hormonas y cualidades femeninas y masculinas. Hace cinco milenios, debido a causas históricas y no naturales, como promueve la versión dominante de la Historia, se inicia un profundo desequilibrio entre estas fuerzas.